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Terapia combinada ofrece erradicación más rápida y menos tóxica de la hepatitis C en pacientes con hígado trasplantado


COLOMBIA (AndeanWire, 21 de Noviembre de 2014) Todos los pacientes con hepatitis C que reciben un trasplante de hígado, eventualmente infectarán a su nuevo hígado. Estos órganos trasplantados requieren un tratamiento antiviral antes de que sean severamente dañados. Pero la terapia tradicional post-trasplante para la hepatitis C puede tardar hasta un año, pues es potencialmente tóxica y factible de provocar rechazo del órgano.En la Asociación Americana para el Estudio de Enfermedades Hepáticas (The Liver Meeting® 2014) en Boston, investigadores de la Clínica Mayo informan que el uso de dos nuevos medicamentos orales post-trasplante son seguros, beneficiosos y requiere solo 12 semanas de tratamiento.

“Este es el primer estudio que analiza el uso de estos dos nuevos fármacos — simeprevir y sofosbuvir — en los receptores de trasplante de hígado. Sobre la base de este gran estudio, encontramos que esta es una opción mejor que el tratamiento actual”, expresa el investigador líder, Dr. Surakit Pungpapong, hepatólogo especialista en trasplante  y profesor asociado de medicina en la Clínica Mayo en Flórida.

El tratamiento estándar pre y post-trasplante requiere el uso de inyecciones de interferón, junto con ribavirina. El interferón se acopla al sistema inmunológico humano para combatir el virus de la hepatitis C, pero esta respuesta inmune también puede dar lugar al rechazo del órgano. El interferón puede causar una variedad de efectos secundarios, incluyendo anemia, depresión, irritabilidad, síntomas de gripe, insomnio y pérdida de cabello, entre otros, aclara el Dr. Pungpapong.

El virus de la hepatitis C es la infección crónica más común transmitida por sangre en los Estados Unidos, afectando a más de 3 millones de individuos. La mayoría de las personas infectadas no tiene síntomas de la enfermedad hasta que se produce daño en el hígado, debido a la inflamación crónica. La infección por hepatitis C representa dos tercios de los nuevos casos diagnosticados de enfermedad crónica del hígado y el 40 por ciento de los trasplantes de este órgano.

Para este estudio, los investigadores de la Clínica Mayo reclutaron a pacientes post-trasplantados en sus tres sedes, incluyendo a Rochester, Minnesota; Scottsdale, Arizona; y el Centro de Trasplantes de Clínica Mayo de Jacksonville, Florida, que cuenta con uno de los cinco programas de trasplantes de hígado más activos en todo el país. Los investigadores informarán sobre los resultados de más de 100 pacientes, si el estudio está todavía en curso.

“Estos pacientes estaban demasiado enfermos para ser tratados por la hepatitis C antes de su trasplante. Al momento en que la cirrosis hepática se produce, podría ser demasiado tarde para usar medicamentos anti-virales. Simeprevir y sofosbuvir fueron aprobados el año pasado por la (Administración de Alimentos y Medicamentos) , (FDA), para su uso antes del trasplante, pero no como una terapia combinada. La FDA también solicitó que fuesen combinados con interferón y ribavirina”, explica el Dr. Pungpapong

 

En un ensayo clínico a gran escala, los científicos probaron simeprevir y sofosbuvir sin interferón — un uso extraoficial —  en pacientes en etapa pre-trasplante y descubrieron que la combinación resulta ser una terapia breve y eficaz. En este estudio, los investigadores de la Clínica Mayo extendieron la idea de usar estos medicamentos juntos, sin interferón, en quienes se encuentran en etapa post-trasplante.

Los investigadores hallaron que la erradicación del virus en los afectados fue excelente  —más eficaz que el uso de interferón y ribavirina — y con muchos menos efectos secundarios. “Creemos que el uso de estos fármacos, antes como después del trasplante, representa un avance clínico importante”, concluye el Dr. Pungpapong.