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Identifican gen que obliga a células pancreáticas normales a cambiar de forma, paso fundamental en el desarrollo del cáncer


COLOMBIA (BusinessCol, 14 de Abril de 2015) JACKSONVILLE, Florida. Un equipo para investigación, dirigido por científicos de la sede de Mayo Clinic en Jacksonville, Florida, y la Universidad de Oslo en Noruega, identificó una molécula que obliga a las células pancreáticas normales a transformar su apariencia, creando las bases para el desarrollo del cáncer de páncreas, que es uno de los tumores más difíciles de tratar.Los resultados aparecen en Nature Communications y plantean que inhibir el gen, la proteína quinasa D1 (PKD1), y su proteína puede detener el avance y dispersión de este tipo de cáncer de páncreas y, posiblemente, hasta revertir la transformación. 

 

“El cáncer de páncreas, apenas se desarrolla, empieza a diseminarse y la PKD1 es clave en ambos procesos. Gracias a este descubrimiento, ahora estamos ocupados en desarrollar un inhibidor de la PKD1 al que podamos someter a más pruebas”, comenta el otro investigador principal del estudio, Dr. Peter Storz, investigador de cáncer en Mayo Clinic.

 

“Es preciso contar con una nueva táctica para el tratamiento, y posible reversión del cáncer de páncreas. Si bien estamos en las primeras etapas, entender uno de los promotores de este cáncer agresivo es un gran paso en la dirección correcta”, añade.

 

En Estados Unidos, el cáncer de páncreas es la cuarta causa más común de muerte, según la Sociedad Americana del Cáncer. Veinticinco por ciento de los pacientes no supera un año de vida después del diagnóstico.

 

El cáncer de páncreas puede presentarse cuando las células acinares, o sea las células pancreáticas que secretan enzimas digestivas, se transforman en estructuras análogas a conductos. Eso normalmente ocurre después de una lesión o inflamación del páncreas, pero es un proceso reversible. Sin embargo, la presencia de señalizaciones oncogénicas (mutaciones del gen KRAS, receptores del factor de crecimiento epidérmico) puede obligar a estas células análogas a conductos a desarrollar lesiones que tienen riesgo de convertirse en tumores.

 

A fin de comprobar el efecto de la PKD1, los científicos utilizaron un modelo tridimensional de células pancreáticas derivadas de un ratón y manipularon la expresión de la PKD1, bien sea obstruyendo el gen o induciendo su actividad. Alrededor de una semana después de estimular la expresión de la PKD1, los científicos pudieron observar la transformación de las células acinares en células análogas a conductos. Al obstruir la PKD1 hubo menos formación de células análogas a conductos y lesiones.

 

“Este constituye un gran modelo para examinar lo que ocurre en las vías de señalización porque es posible ver los cambios con solamente el microscopio. Este modelo indica que la PKD1 es fundamental para la transformación inicial de las células, desde acinares a análogas a conductos, que luego pueden tornarse cancerosas”, afirmó el Dr. Storz. “Si logramos detener la transformación, o quizás revertir el proceso una vez suscitado, es posible obstruir el desarrollo y dispersión del cáncer o tratarlo”.